el hombre delgado salió del caldero, mirando a Harry fijamente... y Harry contempló el rostro que habia nutrido sus pesadillas durante los últimos años. Más blanco que una calavera, con ojos de un rojo amoratado, y la nariz tan aplastada como la de una serpiente, con pequeñas rajas en ella en vez de orificio.
Lord Voldemort había vuelto.
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